Mª Teresa Martín y José
María Muñoz (UAL)
Parece
que a la pregunta “¿quién
te cuida?” cualquier persona sabe responder más o menos de
inmediato. Ya sea porque se los proporciona a sí misma ya porque
recibe cuidados de otros. En cambio, ante la cuestión “y, ¿qué
te cuida…?” resulta difícil evitar una sensación inicial de
extrañeza, de sorpresa.
Tendemos
a dar por hecho que cuidar
es una actividad de las personas, tanto si se ocupan de sí mismas,
de otras, de otros seres vivos o de su entorno. Lo cierto es, más
bien, que los cuidados se dan en entramados complejos de los que
forman parte, no solo agentes humanos, sino también otros vivientes,
objetos, artefactos, máquinas y tecnologías diversas.
El cuidado,
además de un conjunto variado de quehaceres, son actitudes,
disposiciones, atención, preocupación, respuesta, ante la
vulnerabilidad de las frágiles existencias de seres corporales y
carnales.
En
los diferentes proyectos de investigación que desarrollamos,
estudiamos cómo, en los hogares, en las residencias, en los
hospitales, muchas “cosas” (una silla de ruedas, una grúa, un
medidor de oxígeno o glucosa, una app,
un electrodoméstico) también nos cuidan. Pues las implicamos en
diferentes prácticas de cuidar que, a menudo tienen mucho de apaño,
arreglo y ajuste, de unas normas, procedimientos y técnicas
estandarizadas, a la particularidad de situaciones vividas concretas.
Además, los propios artilugios y dispositivos técnicos demandan
reparación y cuidados, mediante los cuales al mismo tiempo cuidamos
de nuestras comunidades, de nuestro mundo.
Reflexionamos
también, por ello, sobre los interrogantes éticos y políticos, en
torno a la privacidad, el control, la vigilancia, que suscita la
aplicación en los cuidados, de los más recientes avances en la
tecnología digital, robótica, domótica o de entornos inteligentes.
https://novaciencia.es/la-tecnologia-en-el-cuidado-ayuda-pero-no-puede-dar-el-calor-humano/
https://www.youtube.com/watch?v=qADJ5yrAolY