¿Habéis pensado alguna vez qué es más importante en
conservación de la naturaleza, entender cómo funcionan los ecosistemas, ó
comprender cómo lo hacen los seres humanos?. Una de las principales
conclusiones del último informe la Plataforma Intergubernamental sobre
Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES), fue la urgente necesidad
de integrar la cultura y la identidad en las políticas globales de
conservación.
Las formas
en la que nos relacionamos con la naturaleza son múltiples, complejas e,
incluso, contradictorias. Pueden ser beneficiosas, como por ejemplo a
través del reconocimiento de la mejora de la forma de vida, pero también
perjudiciales, como por ejemplo la deforestación, la expansión urbana o los
incendios provocados.
Responder a
esta pregunta implica la necesidad de identificar los factores que explican
estas diferentes formas de interaccionar con la naturaleza. Uno de esos
factores, son las emociones que los ecosistemas nos provocan.
En esta
charla usaremos los ecosistemas áridos y semiáridos de la provincia de Almería
para reflexionar y discutir sobre el papel de las emociones en la conservación,
o degradación, de estos ecosistemas únicos.