La creciente capacidad de cálculo de los ordenadores nos permite a los ecólogos simular animales con vidas y vivencias virtuales en ecosistemas que generamos dentro de las máquinas. De esta manera podemos saber cómo viven e interaccionan unos con otros, y también cómo evolucionan y afectan a los ecosistemas en los que viven.
Esto permite, por ejemplo, ahondar en cómo se produjo el proceso de extinción
de los dinosaurios, o mejorar el control biológico de plagas.
No es por tanto descabellado pensar que también los humanos vivimos en una simulación, tal y como plantea la hipótesis de Matrix.
Jordi
Moya-Laraño (EEZA)
Es licenciado y
Doctor en Biología por la Universidad Autónoma de Barcelona. En la actualidad
es Científico Titular de la Estación Experimental de Zonas Áridas (CSIC), donde
investiga desde 2004.
Ha sido
postdoctoral durante 5 años en la Universidad de Kentucky sobre temas de
ecología evolutiva y ecología de redes tróficas.
Investigador
principal en varios proyectos del Plan Estatal, actualmente participa en un
proyecto europeo sobre cambio climático y biodiversidad en el suelo de trigales
en Europa. También ha participado en varios comités científicos a nivel
nacional.
Combina la
experimentación en campo y laboratorio con las simulaciones por computación
para estudiar las redes tróficas (redes de organismos que se comen unos a
otros) y la evolución biológica dentro de estas.
Ha publicado medio
centenar de artículos científicos y ha dirigido 4 tesis doctorales.
Además, da cursos de programación
y estadística.